En agosto de 2012 comenzó mi viaje solidario hacia Nepal.
Había estado buscando distintas opciones de viaje solidario, en distintos países y con distintas organizaciones, hasta que me decidí a viajar a Nepal con una ONG que no conocía, pero que me daba confianza. Llevaba tiempo queriendo vivir una experiencia de este tipo y tenía mi propia idea de lo que debía ser un viaje solidario. El viaje consistía en una ruta turística por Nepal de 15 días de duración en los que se visitaba la parte más interesante del valle de Kathmandú. Además, la ONG con la que se hacía el viaje te acercaba a ver varios proyectos en los que ellos colaboraban y a los que iba a ir destinado parte del dinero que yo había pagado por el viaje solidario.Era la primera vez en mi vida que me planteaba viajar sola y eso también era una importante novedad para mi a la hora de afrontar este viaje.
Y sólo puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mivida…
Nepal es un país increíble, de gran belleza, espectacular naturaleza e impresionantes habitantes. Sus costumbres y su cultura, tan distintos a la nuestra, hacen que el viaje sea una continua sorpresa y un continuo hallazgo. La paz que se llega a respirar en sus templos y sus paisajes chocan con el caos de su capital, pero ambas experiencias son increíbles y poder vivirlas en primera persona es un privilegio.Cada día del viaje viví al menos diez situaciones que a la vuelta se convirtieron en anécdotas y recuerdos que nunca olvidaré.
A raíz de este viaje solidario, de conocer el país, sus gentes y sus necesidades, este año he decidido irme tres meses de voluntaria con Nepal Sonríe, una ONG creada por antiguos voluntarios y en las que colaboramos personas que hicimos el viaje solidario y que con nuestra experiencia queremos enriquecer nuestras propuestas de voluntariado y viaje solidario para que se ajusten más a nuestra idea de lo que es la solidaridad.
Con el viaje solidario que ha organizado Nepal Sonríe no sólo vas a poder conocer Nepal, visitar sus lugares más emblemáticos y las ciudades más increíbles del país, muchas de ellas declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO, sino que además vas a poder convivir casi dos días con los niños de la Casa de Acogida en la que Nepal Sonríe está trabajando. En mi viaje pasé con ellos solo unas dos horas y no te da tiempoa conocerles, ni a ver cuales son realmente sus condiciones de vida. Dos días conviviendo con ellos y con los voluntarios que en ese momento se encuentren enla Casa, os darán una idea muy cercana a su día a día y os permitirán disfrutar de sus sonrisas, sus bailes, sus juegos y sus cosas de niños…
Además en la ruta del viaje, se han quitado aquellas visitas que a nosotros nos parecieron menos importantes y se ha añadido más tiempo en sitios que consideramos que hay que poder disfrutar tranquilamente y, además, nuevas visitas que nos hubiera encantado que hubieran estado incluidas en el itinerario de nuestro viaje.
Nepal Sonríe ha creado una ruta más personalizada, a partir de nuestra experiencia, que esperamos que sea de vuestro agrado y que realmente os ayude a conocer el país yla situación del mismo.
Como conclusión os puedo decir por experiencia que si estáis pensando en hacer un viaje solidario debéis animaros, sea donde sea y con quien sea. Conoces un nuevo país, lo compartes con gente cercana a tus ideales, tienes una perspectiva distinta de la realidad que la que tendrías si fueras como simple turista, tienes tiempo para “turistear” (fotos, compras, regateos, “españoladas”) y también para vivir una experiencia de responsabilidad social (conocer nuevas realidades, ver cómo en otras tierras y con otras costumbres la gente con casi nada puede llegar a ser muy feliz y cómo deben luchar día a día para sobrevivir con una sonrisa).
Para mi fue una experiencia preciosa, que me hizo reflexionar y replantear mi día a día. Seguramente para ti no es lo mismo, pero te aseguro que no será una experiencia que olvides y que no te suponga una pequeña revolución personal.
NAMASTÉ
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