Cuando Nepal Sonríe decidió colaborar con la Casa de Acogida HDCRC, una de las mejoras que desde el principio se tuvo claro que se debía realizar era la construcción de una verdadera cocina para la Casa.
Debido a la falta de recursos económicos, a pesar de tener un habitáculo construido para albergar la cocina, no se habían podido realizar las obras que permitieran a la cocinera preparar la comida de los niños sin tener que hacer un fuego con maderas en el suelo, cocinando en cuclillas y rodeada de humo. Esta situación no era sólo perjudicial para la propia cocinera, su salud y su integridad personal, sino que además era un peligro para los niños de la Casa, ya que a pesar de que ellos comían en el comedor, pasaban por la cocina para acceder a él y al estar pared con pared el humo también se colaba en esta otra estancia.
Este verano, gracias a las aportaciones de socios, padrinos y demás colaboradores, se han podido realizar esos trabajos de finalización de la cocina.
Como todo en Nepal, ha sido complicado y muy costoso en tiempo y esfuerzo, pero podemos decir que en la Casa ya se dispone de una cocina salubre y segura.
En primer lugar se procedió a terminar el suelo y hacer un rebaje para colocar un sumidero.
Tras la finalización de esta obra se colocó una chimenea, para lo cual hubo que cambiar parte del techo de la cocina. Gracias a dicha chimenea ya no hay humo ni en la cocina ni en el comedor de los niños, con lo que también se evitan muchos problemas de intoxicaciones, molestias en ojos y mucosas, etc.
Posteriormente, se realizó un muro de ladrillos y arena en el que se introdujo una cocina de hierro, que donantes anteriores habían comprado para la Casa, que también funciona con leña. Se trata de una cocina que dispone de tres quemadores por lo que se pueden cocinar a la vez los tres ingredientes fundamentales de los que se compone la comida tradicional nepalí, el dhal bat: arroz, verduras y lentejas. Con ello se ahorra mucho tiempo a la hora de cocinar, es más cómodo para la cocinera, se evita el peligro de tener fuego en el suelo y además también hay un ahorro económico y energético al utilizar mucha menos cantidad de leña a la hora de cocinar (la leña se introduce por una boca central de la cocina de hierro y, a través de un ventilador manual colocado en el mueble construido, a modo de fuelle, el fuego se distribuye llegando por igual a los tres quemadores).
Llegó el turno entonces de la instalación eléctrica: por fin se puso luz suficiente en la cocina y además se colocó un ventilador para que la cocinera estuviera mas cómoda en los largos meses calurosos nepalíes y no pasara tanto calor.
Finalmente se acometieron los trabajos de fontanería para dotar a la cocina de agua corriente: se colocó un tanque de agua de 250litros de capacidad y un grifo interior en la cocina que se usa para cocinar y fregar los cacharros y un grifo en el exterior de la misma en el que se colocó un purificador para el agua de consumo de niños y demás habitantes de la Casa.
Todas estas obras han llevado a una mejora muy importante en la calidad de vida de la Casa y en la seguridad de la misma, para todos sus habitantes.
Gracias a todos vosotros que lo habéis hecho posible.
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